Un territorio con alma vinícola
El Somontano, situado en la provincia de Huesca y a pocos minutos de Alquézar, es una comarca con una arraigada tradición vitivinícola. Su nombre significa «al pie del monte», y ese equilibrio entre montaña y llano da lugar a un microclima perfecto para el cultivo de la vid. Aquí, entre suaves colinas, ríos y campos infinitos, se elaboran algunos de los vinos más reconocidos de Aragón.
La Ruta del Vino del Somontano no es solo un itinerario enológico: es una experiencia que combina cultura, gastronomía y paisaje. Visitar sus bodegas y pueblos es descubrir el carácter de una tierra que ha sabido unir tradición y modernidad en torno al vino.
Bodegas con historia y carácter
Uno de los grandes atractivos de la ruta es la posibilidad de visitar bodegas que abren sus puertas al visitante. Muchas de ellas ofrecen visitas guiadas, catas comentadas y maridajes con productos locales. Algunas están ubicadas en modernas instalaciones con arquitectura contemporánea, mientras que otras conservan construcciones tradicionales con siglos de historia.
Entre las más reconocidas se encuentran:
- Bodega Sommos: arquitectura vanguardista y vinos de autor. Visitas muy completas.
- Bodega Enate: arte y vino unidos, con una importante colección de obras de artistas contemporáneos.
- Viñas del Vero: una de las más grandes y con amplia gama de vinos. Muy cercana a Alquézar.
- Bodegas Lalanne y Pirineos: tradición familiar y producciones cuidadas.
Cada bodega tiene su sello, y recorrerlas es también una forma de entender las distintas variedades que se cultivan: tempranillo, garnacha, cabernet sauvignon, merlot, chardonnay o gewürztraminer, entre otras.
Maridaje con la gastronomía local
El vino del Somontano se disfruta aún más cuando se acompaña de la rica gastronomía de la zona. En pueblos como Alquézar, Barbastro, Radiquero o Adahuesca, abundan los restaurantes que apuestan por productos locales y recetas tradicionales con un toque moderno.
Quesos artesanos, longaniza de Graus, aceite de oliva virgen extra del Somontano, trufa negra, setas de temporada y carnes de caza son algunos de los protagonistas. Todo ello puede maridarse con un vino blanco floral, un rosado fresco o un tinto con cuerpo, según la ocasión.
Algunos establecimientos incluso ofrecen menús especiales pensados para complementar con vinos concretos de la ruta, convirtiendo la comida en una experiencia sensorial completa.
Actividades complementarias para todos los gustos
La Ruta del Vino del Somontano va más allá de las bodegas. A lo largo del año se organizan eventos como el Festival Vino Somontano (en verano), talleres de cata, paseos entre viñedos, rutas guiadas en bicicleta eléctrica y visitas teatralizadas.
Además, en los centros de interpretación y enoturismo de la comarca se puede aprender más sobre el proceso de elaboración del vino, la historia vitivinícola del Somontano y las particularidades del suelo y clima que hacen de esta región un enclave tan especial.
Los amantes del senderismo también pueden combinar su escapada enológica con recorridos suaves por caminos rurales, visitando ermitas, miradores o incluso restos medievales entre viñas y olivos.
Alquézar: punto de partida ideal para explorar el Somontano
Gracias a su ubicación privilegiada, Alquézar es una base perfecta para descubrir la Ruta del Vino del Somontano. Desde el pueblo, en menos de 30 minutos se puede llegar a la mayoría de bodegas y pueblos con encanto de la comarca.
El Hotel Villa de Alquézar ofrece a sus huéspedes una combinación ideal: descanso en un entorno histórico, vistas a la naturaleza y cercanía a las mejores experiencias enogastronómicas.
Ya sea para una escapada de fin de semana o como parte de unas vacaciones más amplias, sumergirse en los sabores del Somontano y descansar en Alquézar es una propuesta irresistible.
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